Las frutas y las verduras son unos de los pilares más importantes de la alimentación, la OMS recomienda consumir al menos cinco porciones de estas cada día.

Por otro lado, las conclusiones de la Reunión Nacional de Alimentación Escolar 2013, recomienda una frecuencia de consumo de 4-5 veces por semana de frutas y verduras crudas 2-3 veces por semana al igual que la cocida.

¿Cómo influye en mi salud, consumir frutas y verduras?

 Nos hidratan: la mayoría de las frutas y verduras son ricas en agua por lo que ayudan a nuestro organismo a mantenerse hidratados, mientras que favorecen y facilitan la eliminación de toxinas y desechos del organismo.

Aportan vitaminas y minerales: estos alimentos son ricos en vitaminas, sustancias indispensables para el buen funcionamiento del organismo como la A, C, E, del complejo B y la K. Algunas son más ricas en unas que en otras pero todas aportan estos nutrientes necesarios. También son una gran fuente de minerales, elementos inorgánicos que el organismo necesita para funcionar,  que benefician diversos procesos, por ejemplo los que permiten un buen funcionamiento del corazón y el cerebro.

Son antioxidantes: sus propiedades antioxidantes protegen al organismo de los radicales libres, que son compuestos naturales que buscan dañar las células. Por ello, permiten evitar enfermedades degenerativas y envejecimiento prematuro de las células del cuerpo.

Aportan fibra: la fibra es un nutriente fundamental para el sistema digestivo y contribuye a sus procesos, su consumo ayuda a regular la función intestinal y evitar el estreñimiento. También es recomendado para prevenir y tratar enfermedades como la diabetes y la obesidad.

Bajos en grasa: El contenido de grasas, tanto en las frutas como en las verduras es muy bajo, y quienes las contienen, cuentan con grasas saludables que  favorecen al organismo.

 

¿Por qué es importante que los niños coman frutas y verduras?

Teniendo en cuenta que tanto las frutas y verduras son ricas en vitaminas, minerales, agua, fibra y antioxidantes, nos encontramos ante alimentos saludables que ayudan al pequeño en el crecimiento y desarrollo de su organismo. Gracias a su riqueza en agua y fibra aportan saciedad, lo que unido a su bajo contenido calórico, son alimentos ideales en la prevención de la obesidad infantil.

Beneficios según sus colores

¿De qué manera puedo aprovechar mejor todos sus nutrientes?

Hay algunas consideraciones importantes a tener en cuenta para que la alimentación propia y la de quienes nos rodean sea cien por ciento saludable. Acá les dejamos algunos tips:

  • No tires la cáscara: consumir frutas con piel o cáscara (siempre que sea comestible, claro) aporta muchísimas vitaminas y fibras al cuerpo. Eso sí: no te olvides de lavarlas previamente con abundante agua potable.
  • Cociná las verduras y/o frutas con poca agua, enteras o en trozos lo más grande posible y preferentemente con piel; con la olla tapada y a fuego máximo durante poco tiempo. Así, las sustancias nutritivas quedarán retenidas en el alimento.
  • Utilizar el agua de cocción de las verduras para preparar guisos, pastas o el plato que desees: ¡allí todavía se encuentran muchos de sus nutrientes!
  • Al consumir frutas cítricas (como el pomelo, la naranja, la mandarina, la lima o el limón) hacelo rápidamente, ya que la vitamina C se pierde fácilmente cuando entra en contacto con el aire.

*Artículo realizado por la Asignatura Alimentación Institucional, Escuela de Nutrición, FCM, Universidad Nacional de Córdoba (UNC)

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