¿De qué se trata la Educación Alimentaria Nutricional (EAN)?

 

Según un estudio realizado por CESNI, en los últimos 20 años la mesa de los argentinos ha atravesado un proceso de creciente monotonía alimentaria. Esto generó un doble efecto: por un lado, una profunda deficiencia en la ingesta de nutrientes esenciales para el organismo. Por otro, una marcada tendencia al consumo de alimentos que no otorgan grandes beneficios a la salud.

Ante esta problemática, hace ya varios años en nuestro país se dio inicio al programa Educación Alimentaria y Nutricional (EAN), cuyo objetivo principal fue lograr que las personas adquieran hábitos de alimentación saludable. Para alcanzar esta meta, se pensó a la educación como medio de transmisión ideal para lograr la internalización de estas prácticas y su continuidad en el tiempo.

Sabemos que incorporar alimentos saludables a nuestra dieta es importante para lograr una mejor calidad de vida, salud y bienestar. Aun así, la mayoría de las veces recurrimos a un consumo de alimentos con bajos valores nutricionales por diversos factores (precios bajos, accesibilidad en el mercado, efecto de la publicidad en las propias necesidades de consumo, etc.).

Ante esta problemática social, el EAN busca lograr un cambio alimentario voluntario y sostenido en el tiempo, mediante el cual las personas no sólo desarrollen buenas prácticas con respecto a su alimentación, sino también mejoren su calidad de vida.

Teniendo en cuenta que las necesidades y posibilidades de consumo no son las mismas en todos los estratos sociales, el proyecto busca brindar herramientas para que las personas puedan elegir adecuadamente sus alimentos, contemplando en todos los casos los factores económicos, nutricionales, culturales y afectivos.

Poniéndose como objetivo la efectiva corrección de las formas de consumo hacia una alternativa saludable, el EAN plantea que la mejor estrategia para abordar este cambio es por medio de la educación. De esta forma, se asegura que incorporando en el imaginario colectivo la idea de consumo saludable, las personas pueden comenzar a tomar decisiones adecuadas en cuanto a su alimentación.

Su particularidad consiste en que estas acciones de educación alimentaria nutricional impacten sobre las prácticas cotidianas de cada persona, incluyendo ámbitos personales, familiares, institucionales y comunitarios.

Se sostiene que una alimentación saludable no debe ser únicamente una práctica única y personal, sino que debe estar propiciada por un ambiente que las acompañe y las promueva. Por eso, la escuela y la familia –que son espacios en donde se forman los hábitos- se ubican en un lugar de gran importancia para generar verdaderos cambios, sobre todo en los más chicos. Estas abren la posibilidad de lograr un aprendizaje duradero, basado en la construcción y transmisión de saberes en entornos que resultan cotidianos.

Para su implementación, el programa impulsa diversas propuestas de formación, como la comunicación, el teatro, la música, talleres y otras experiencias relacionadas con el arte que recuperan los saberes y experiencias de las propias familias y promueven prácticas saludables y solidarias. Ante este desafío, desde Fruteá Tu Escuela tomamos el rol de “impulsores de lo saludable” y generamos esta propuesta para que los chicos puedan incorporar, desde la creación de trabajos divertidos y grupales, una experiencia de aprendizaje valiosa referida a la importancia de promocionar hábitos saludables.

Podés leer más sobre la EAN en estos enlaces:

http://cepea.com.ar/cepea/wp-content/uploads/2016/04/propuesta-EAN-CEPEA-CIPPEC.pdf

http://www.fao.org/red-icean/acerca-de-la-red-icean/que-es-la-educacion-alimentaria-y-nutricional/es/

https://plataformacelac.org/programa/288

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/mesa-argentina-la-dieta-empeora-y-se-comen-mas-productos-elaborados-nid1959008

Sobre el autor